Desafíos y oportunidades en el T-MEC para México

Desafíos y oportunidades en el T-MEC para México

El T-MEC, que está por entrar en vigor, nos trae retos y oportunidades. Si de verdad las queremos aprovechar, tenemos que apurarnos a solventar los desafíos.

Por Javier Arreola y Juan Pablo Alcántar

La entrada en vigor del T-MEC genera oportunidades relevantes para la atracción de empresas de otros países, de y a Norteamérica. Resaltan las opciones en la industria de manufacturas debido a la experiencia de México en el sector, aunada a la guerra comercial EE.UU.-China y a la alta exposición de las cadenas globales por los cierres debido a COVID-19.

El capítulo 4 del T-MEC —reglas de origen— promueve un mayor contenido regional. Si ponemos en contexto las reglas de origen contenidas en el capítulo 4 del T-MEC, la oportunidad está en sustituir a China, que exporta a Norteamérica $14 mil millones de dólares anuales tan solo en el sector automotriz. Con las reglas de origen contenidas en el T-MEC $4 mil millones de dólares corresponden a empresas que tendrán que hacer “reshoring” de China a Norteamérica, con potencial de hasta 1,200 empresas en los sectores automotriz, maquinaria y equipo, así como el químico-farmacéutico.

El capítulo 25 ‑—PyMEs— incluye mecanismos que permitirán que las PyMES tengan mayor participación comercial en la región. El capítulo 19 —comercio digital— genera certidumbre para el e-commerce que, por la pandemia y su maduración como canal de ventas, aumentará tanto la competitividad como la actividad comercial de los países. Aquí hay un universo de unas 2 mil empresas impactadas, principalmente de los sectores de e-commerce y salud, y hay otro segmento con afectaciones, principalmente las que dependen de suministros enviados desde China.

Esto genera las condiciones para que empresas con modalidad “Justo a tiempo” transicionen a la modalidad “Por si acaso,” con la que buscan mantener un inventario de seguridad mayor al 5%. Esto genera un potente mercado para inversionistas ya que, garantizar estos insumos requiere más de 100 millones de metros cuadrados en propiedades industriales para almacenar y distribuir estos inventarios. Esto implicaría duplicar en pocos años los metros cuadrados existentes ahora que se destinan a este tipo de servicios.

¿Qué puede hacer el gobierno federal?

La Cancillería, que absorbió las funciones del sepultado ProMéxico, ha tenido una intensa actividad, pero no ha dado resultados importantes en materia de atracción de empresas e inversión. En la práctica, aún no tiene personal profesional certificado en cada consulado y embajada en el exterior, además de que no se ha destinado presupuesto para promover y atraer compañías, comenzando por las localizadas en Asia.

Asimismo, existen oportunidades de colaboración con la Secretaría de Economía, con cámaras de comercio y organizaciones con presencia en el extranjero, en la difusión de información, y de forma más amplia, en mejora regulatoria para simplificar trámites y procesos a través de los tres niveles del gobierno.

¿Qué pueden hacer los gobiernos estatales?

Éstos deben hacer una evaluación objetiva de la competitividad regional y ser realistas con las industrias para las que habría oportunidades prácticas en el corto plazo. Posterior a esto, los estados deben hacer una modernización de sus plataformas en línea para que a través de éstas se puedan hacer trámites, manejar videoconferencias, así como recolectar y difundir información tanto útil como verificable de acuerdo al tipo de industria que se busca atraer. Aunado a esto, hay que profesionalizar al personal encargado de trabajar con las empresas en investigación y trámites.

Algunos estados deben trabajar en conjunto para traer toda una red de proveeduría a su región, ya que no siempre se encuentra a todos los proveedores en un solo estado, pero la homologación de las cadenas puede incrementar el atractivo y la derrama.

Como parte de la mejora regulatoria, vale la pena establecer protocolos y mecanismos de colaboración con autoridades locales para evitar los trámites y cobros ‘dobleteados’, excesivos, sin sustento legal o indebidos —en algunos casos es corrupción— pero que constituyen la principal razón por las que las empresas deciden instalarse en una ciudad u otra.

¿Qué pueden hacer los gobiernos municipales?

Éstos deben colaborar con los agentes económicos de su ciudad para generar información por industria y trabajar en las presentaciones de análisis de ubicación, ofreciendo incentivos para cada una, dependiendo lo que haga falta de infraestructura necesaria para reducir los costos y tiempos de inversión.

En este proceso, las ciudades, estados y los países del T-MEC compiten entre sí por estas empresas, por lo que es clave evaluar cómo se ve su ciudad o su región para inversionistas. Es importante tener listas y presentables las comparativas laborales, de especialización, costos de sitio, calidad de vida, educación, rutas de transporte y distancias mediante coeficientes de ubicación, análisis de cambios, entradas y salidas, y contrastarlas con los de otras ciudades o regiones competidoras.

Todo esto debe hacerse con estricto apego a estándares internacionales o mejores prácticas en promoción y atracción de empresas, al igual que contar con material y personal bilingüe para facilitar la comunicación con los jugadores. También, las autoridades locales deben cumplir con los programas de simplificación y mejora regulatoria, al igual que con la profesionalización de sus departamentos de desarrollo económico, desarrollo urbano, comercio, medio ambiente, servicio municipal de empleo, educación, protección civil y obras públicas para que, a través de sus acciones, no desincentiven la inversión.

De igual manera se debe trabajar en programas profesionales de desarrollo de proveedores y capital humano con iniciativas de emprendimiento y capacitación que cumplan estándares internacionales de mejores prácticas. Las autoridades locales deben tener reuniones periódicas con los agentes económicos para mantenerse informados, integrar y mejorar sus estrategias de atracción de empresas.

¿Qué puede hacer el sector privado?

El sector privado debe profesionalizar y certificar sus servicios, así como tomar una actitud proactiva para buscar y acceder a las oportunidades de negocio. Será importante no aprovecharse de los inversionistas, modificando precios que encarecen el costo de hacer negocios en la ciudad o región. Las cámaras empresariales deben profesionalizar sus operaciones para poder difundir los servicios, facilitar información y capacitación, guiar y desarrollar servicios B2B para sus asociados.

Conclusiones

Los retos dependerán en gran parte de las acciones del gobierno federal, los estados y municipios ya que éstos deben generar certidumbre a los inversionistas, contar con organismos profesionales en sus procesos, entre otras medidas aquí expuestas.

Esto se debe dar en un contexto en el cual México continúa perdiendo posicionamiento global como un país atractivo a la inversión cayendo del noveno lugar a estar fuera de los primeros 25, según el Índice de Confianza para la inversión extranjera de Kearny, el cual toma en cuenta aspectos como esquemas tributarios, capacidades tecnológicas de innovación, seguridad, transparencia regulatoria y ausencia de corrupción, estado de derecho hacia inversionistas y la propiedad, entre otros.

EE.UU. y Canadá son altamente competitivos en empresas sofisticadas de uso intensivo de energía, mientras México lo es en empresas sofisticadas de mano de obra. Esto pone una presión decisiva en las acciones que tomen las autoridades en los próximos meses, la capacidad de generación y distribución eléctrica, infraestructura de fibra óptica e instituciones académicas para poder competir con los países vecinos. De lo contrario, la competitividad mexicana seguirá dependiendo principalmente de nuestro costo de mano de obra.

Pero a raíz del COVID-19, se espera que muchas de estas empresas automaticen múltiples procesos, lo que hará que se decidan por países con mayor infraestructura eléctrica, académica, de telecomunicaciones y de desarrollo tecnológico, ello aunado a un clima de negocios más estable y atractivo para la inversión.

Juan Pablo Alcántar es vicepresidente del Comité Consultivo Internacional del Consejo Internacional de Desarrollo Económico (IEDC, por sus siglas en inglés).

Publicada el 25 de junio de 2020 en Forbes México.

Next Post:
Previous Post:
This article was written by